Se fue sin un quejido.
Sin un sonido que abra el silencio,
para desgajar su ausencia.
Se fue sin más, como la lluvia breve,
que se evapora al sol, cuando apenas llueve,
como. una sombra amenazada por la luz.
Quedó una estela leve de su recuerdo,
en la memoria.
Su imagen se fue borrando
y hubo una retórica niebla en algunas
de las mentes, que se esforzaron
por grabar su imagen, en ese tiempo eterno,
que nunca llega a consolidarse.
Se fue, como todo aquello que deja
un espacio vacío, difícil de llenar,
y sin embargo, nos negamos a aceptar
que nada permanece.
Que todo gira y vuelve a su origen,
en un espacio vacío llamado “Ausencia “.
Escrito en Agosto 2025 por Eduardo Luis Díaz Expósito.“zuhaitz”.
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