Nadie conoce la sintaxis de la vida, y a veces
ponemos un apóstrofe en la frase equivocada.
Sobre una línea de sucesos, nos hacemos
a la idea de conocer el camino, cuando
realmente deambulamos a ciegas,
por senderos insospechadamente peligrosos.
El trazado es sinuoso y van cayendo
otras vidas por el borde de nuestro camino.
Seguimos en ruta, sin saber cuándo
se levantará el lápiz que traza nuestro destino.
Celebramos la vida, como si mañana
pudiéramos ver sobre una hoja de papel,
todo aquello que hicimos el día anterior.
Tal vez, la clave sea, vivir sin temor
a esa incertidumbre, que soslaya cada instante
y dejar nuestras huellas impresas, sobre
un sendero que sólo existe en nuestras memorias.
Escrito en Agosto 2025 por Eduardo Luis Díaz Expósito.“zuhaitz”.
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