El reloj de la vida

EL RELOJ, DE PRONTO, 

se detuvo. 

El egoísmo del tiempo 
marchitó todas 
las esperanzas. 

En el camino, 
las huellas se borraban 
definitivamente 

y, entre las hojas secas 
de un desaprensivo otoño, 
morían los últimos poemas.