LAS VENTANAS ABIERTAS,

de par en par, al horizonte,
no consiguen ver el camino
por donde poder escapar
del caos.

No pueden siquiera soñar.
su débil vista
es incapaz de ver

los errores cometidos,
a lo largo de los siglos.
por el hombre.

Un día el camino, impaciente,
querrá partir,
pero ya será demasiado tarde
para jugar con los sueños.